Agua y concentración de la lejía en jabón: cómo entenderlas y calcularlas

Agua y concentración de la lejía en jabón: cómo entenderlas y calcularlas

Cuando formulamos jabón solemos poner todo el foco en elegir aceites bonitos y en no equivocarnos con la sosa. Pero hay un elemento que a menudo pasa desapercibido y que, sin embargo, manda sobre el ritmo de trabajo en el taller: la cantidad de líquido con la que preparas tu lejía.

La cantidad de agua determina la rapidez con la que espesa la traza, el tiempo que tienes para hacer firulillos o trabajar colores, cuándo podrás desmoldar y cuántas semanas tardarán las pastillas en secar y curar bien.

Vamos a aclarar de forma muy práctica qué significa la concentración y cómo calcularla sin liarte.

Qué papel tiene el agua en la saponificación en frío

El agua destilada no interviene en la saponificación convirtiéndose en jabón. Su misión en el taller es doble:

  1. Actuar como vehículo y disolvente: Disuelve y separa los iones del hidróxido de sodio para que puedan dispersarse por la masa y chocar con las moléculas de grasa para transformarlas en jabón.

  2. Dar manejabilidad: Permite que la masa sea fluida, fácil de batir y verter cómodamente en el molde antes de que empiece a solidificar.

Todo el agua que añades a la masa tendrá que salir tarde o temprano. Durante las semanas de curado, la mayor parte de esa agua se evapora lentamente hasta dejar una pastilla dura, suave y duradera.

Porcentaje de agua vs. Concentración de la lejía: la diferencia

En los cuadernos y recetas de jabonería se suelen ver dos formas distintas de medir los líquidos:

1. El agua como porcentaje de los aceites (el método clásico)

Se calcula diciendo, por ejemplo: «voy a poner un 30% o un 35% de agua respecto al peso de las grasas».

¿El problema? Que no tiene en cuenta cuánta sosa lleva esa receta. Como ya vimos en nuestro artículo sobre el índice SAP, una fórmula con mucho aceite de coco requiere mucha más sosa que una de solo oliva. Si usas el mismo «porcentaje de agua sobre aceites» en ambas, en una tendrás una lejía muy espesa y en la otra una muy diluida.

2. La concentración de la lejía (el método profesional)

Mide qué porcentaje del total de la disolución cáustica corresponde a la sosa pura:

{Concentración} = {Peso de Sosa \ {Peso de Sosa + {Peso de Agua} X 100.
Pensar en concentración te garantiza reproducibilidad absoluta: una lejía al 30% de concentración se comportará siempre de manera similar, independientemente de qué grasas elijas para tu lote.

Qué ocurre en el taller al mover la concentración

  • Concentración baja / Más agua:

    • Comportamiento: La masa se mantiene líquida y fluida durante mucho más tiempo. Es fantástica si vas a trabajar diseños complejos, embudos o firulillos con varios colores.

    • A tener en cuenta: Hay más riesgo de que aparezca ceniza superficial (soda ash), el jabón tarda más días en desmoldar y necesitará un tiempo de secado más largo.

  • Concentración estándar:

    • Es el rango todoterreno por excelencia. Ofrece un equilibrio perfecto entre tiempo de trabajo cómodo, traza noble y un desmoldado ágil en 24 a 48 horas.

  • Concentración alta / Reducción de agua:

    • Comportamiento: Se reduce al mínimo el agua sobrante. El jabón gelifica con facilidad, endurece rápido, se desmolda en pocas horas y prácticamente desaparece la ceniza.

    • A tener en cuenta: La traza acelera muy deprisa. Solo es recomendable si tienes experiencia, si trabajas con fórmulas sencillas sin colores o con aceites que tardan mucho en trazar (como el aceite de oliva virgen).

Errores frecuentes al preparar la lejía

  • Usar agua del grifo: Contiene cloro, cal y sales minerales que pueden interferir con la sosa, dejar posos indeseados o favorecer manchas de óxido en el jabón curado. Usa siempre agua destilada o desmineralizada.

  • Intentar pasar del 50% de concentración: Químicamente, el agua solo es capaz de disolver su propio peso en sosa a temperatura ambiente. Trabajar por encima del 40% de concentración es innecesario y peligroso porque la sosa tendería a precipitar.

  • No enfriar la disolución: La reacción de la sosa con el agua es muy exotérmica y levanta temperaturas muy altas con facilidad. Trabaja siempre con agua bien fría y ayudándote de un baño exterior con hielo para que la lejía atempere con calma antes de mezclarla con tus aceites.

Cómo ajustar el agua en BioesenciaCalc Free

No necesitas despejar fórmulas ni calcular ratios de agua por sosa de memoria:

  1. Entra en BioesenciaCalc Free y selecciona las grasas de tu fórmula.

  2. En el apartado de líquidos, define tu concentración deseada (por ejemplo, 30% o 33%).

  3. La herramienta te indicará automáticamente los gramos exactos de agua destilada y los gramos de sosa a pesar, totalmente coordinados con el cálculo de sosa y el sobreengrasado de tu receta.

Trabaja con precisión: Ajusta la concentración de tu lejía según el diseño que quieras lograr y formula con seguridad en BioesenciaCalc Fre

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